¿Te preocupa la excesiva timidez de tu hijo o hija? ¿Crees que esa timidez puede estar entorpeciendo sus relaciones sociales?
A veces los padres y madres ponemos muchas expectativas en nuestros hijos e hijas y nos gustaría que fueran más extrovertidos, exitosos o líderes y a menudo no son así; puede ser por sus características personales, por miedo, timidez, inseguridades… o simplemente son más retraídos, disfrutan de la soledad y no sufren por ello.
Si crees que el miedo, la excesiva timidez o la inseguridad le puede estar afectando negativamente, podemos ayudaros.
El miedo es una emoción básica y fundamental en la vida de cualquier persona. La gestión que hacemos de la misma y cómo nos enfrentamos a ella es lo que hace que situaciones cotidianas se vivan con normalidad o no. El miedo es una emoción primaria que nos acompaña desde la infancia.
Durante el crecimiento aparecen miedos nuevos que pueden ser solventados con naturalidad o puede que se conviertan en un problema si producen un malestar en el menor.
La timidez se puede definir como una tendencia natural a evitar interacciones sociales y a fracasar a la hora de participar apropiadamente en situaciones que impliquen la relación con otras personas. Es, por tanto un mecanismo de defensa que permite a la persona evaluar situaciones novedosas a través de una actitud de cautela con el fin de responder de forma adecuada a las demandas de la situación.
Cuando la timidez se relaciona con estados de ansiedad elevados que tienen que ver con el miedo y la inseguridad personal, las reacciones del individuo son de tensión, preocupación, sentimientos de incomodidad e inhibición del comportamiento social normalmente esperado.
Además, la timidez está asociada a la introversión, a los miedos, la inseguridad y a la inhibición comportamental. El miedo a la evaluación negativa, relacionada con situaciones sociales, está en la base de la timidez. Se trataría de una característica individual, de un rasgo general de personalidad, que se activa en situaciones de amenaza interpersonal, y que es relativamente independiente de la intensidad de las situaciones. La introversión se entiende como una dimensión de personalidad que agrupa las características de sujetos reservados, introspectivos, retraídos, distantes con los demás excepto con los amigos íntimos, cautelosos y con elevado control emocional. La introversión constituye un factor de vulnerabilidad de cara al desarrollo de ciertos trastornos de ansiedad, en especial de ansiedad social.
En rasgos generales se distinguen tres tipos de personas tímidas:
También se puede clasificar la timidez en relación con el miedo:
Parece probable la existencia de una asociación entre timidez infantil y fobia social. La fobia social, se define como un trastorno caracterizado por «un temor acusado y persistente a una o más situaciones sociales o de actuación en público en las que la persona se ve expuesta a gente desconocida o al posible escrutinio por parte de los demás» (Asociación de Psiquiatría Americana, 1994).
La timidez comienza a ser un problema para el niño cuando limita aspectos importantes de su vida personal, social y/o escolar. Es por este motivo por el que la ayuda profesional es recomendable. En UNO Psicólogos el tratamiento psicológico tiene como objetivo superar la timidez y además evitar desarrollar problemas mayores como la fobia social.
Fundamentalmente el niño tímido puede llegar a sufrir:
La ansiedad social es un elemento básico en el niño tímido. La timidez que aparece en la infancia es una reacción primaria ante situaciones sociales novedosas, que implica:
Esta reacción permite evaluar la situación, el comportamiento de los demás y el propio, al mismo tiempo que permite también protegerse de las demandas de la situación. Cuando dichas demandas exigen al niño dar una respuesta, y romper así su inhibición, se incrementa el nivel de activación fisiológica. Esto puede desencadenar una reacción de vergüenza, que se caracteriza por sentimientos de malestar y sensación de estar haciendo el ridículo.
El objetivo de la intervención psicológica en TWC es por un lado evitar que los pequeños desarrollen patologías mayores por su timidez y por otro que aumenten su competencia ante las situaciones sociales. Los niños tímidos no quieren aislarse de sus compañeros, de sus amigos ni de sus familiares, pero no saben cómo hacerlo y además no se atreven a afrontar las relaciones sociales. Esta situación les genera frustración y un sentimiento de inferioridad y poca valía.
El tratamiento de los problemas relacionados con el enfrentamiento a situaciones sociales se enfoca de forma global e integral trabajando las habilidades sociales y asertividad, la flexibilidad social, el entrenamiento de autoafirmación y la modificación de los pensamientos rígidos y las creencias erróneas relacionadas con las relaciones sociales.
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